*Dos mil pesos la caminata de Querétaro al DF
Judith García Aura
Después de ocho días de caminata y de pagar más de dos mil pesos por persona para acompañar a la peregrinación de Querétaro a la Ciudad de México, Tomás y su esposa, sólo pudieron mirar durante 60 segundos la imagen de la Virgen de Guadalupe en el templo Mariano.
Apenas iban a pedir un par de milagros, cuando la voz de una mujer les cortó la inspiración: “¡Sigan avanzando! ¡Sigan avanzando! ¡Atrás viene más gente!”. Agazapados, siguieron al río humano que los empujaba hacia la salida.
Ya afuera de la basílica, Don Tomás, originario de Jalpa, Querétaro no pudo ocultar su enojo. “¿Qué vamos hacer? La virgen no se va a enterar de los apuros económicos que tenemos.”. Mientras miraba con angustia a la multitud y se levantaba varias veces de puntitas para cómo para calcular el número de milagros que tendría que resolver la Virgen.
Entre la gente que entraba y salía del templo Mariano, el hombre de 60 años y albañil de oficio, narra: “Cada vez sale más caro venir a la capital. Baratito, baratito, nos costó dos mil pesos por cristiano y caminando: 900 pesos por garantizar su seguridad durante la caminata, 500 pesos por maleta, 100 pesos por número de identificación, 130 pesos por pasaje de regreso, 40 pesos el plato de comida, 15 pesos para entrar al baño, 30 para bañarse.
“Nos dan casi un año para pagar todo el dinero. Pero, aún así es mucho. Cada año van aumentando el cobro que hacen los maleteros –que contrata los organizadores de la Diócesis - por llevar en un camión nuestras cosas. Ahora, nos cobraron 500 por maleta. El año pasado costó 350 pesos. Es muy caro. Los camiones foráneos cobran 360 pesos por llevarnos a nuestro pueblo.
“Los otros 900 pesos, también se los damos a los maleteros para cuidarnos y para conseguirnos hospedaje. Sólo uno de los ocho días nos quedamos en una casa vacía cuando llegamos al poblado de San Pedro Topilejo, en Tlalpan. El resto de los días, nos quedábamos en algún paraje.
“Los números más baratos están en 100 pesos, pero también hay de 500 pesos. La diferencia es que cuando uno se cansa en el camino, los que pagan más tienen derecho a subirse al camión por más tiempo: cinco o seis horas. A los de listón amarillo, que pagamos poquito, sólo nos dejan descansar máximo dos horas y para afuera. Pero cada subida, nos cobran 10 pesos adicionales.
“Los que pagaron más, también son los primeros que reciben la comida. No la regalan. Nos cuesta 40 pesos un poco de arroz, frijoles y huevo. No todos los peregrinos alcanzamos la ración y ni modo nos tenemos que aguantar y ponernos bien vivos cuando lleguen a vender a la siguiente hora de comida.
“Tenemos siete años viniendo. Esta es la tercera vez que no nos pidieron acompañar nuestros siete hijos. No teníamos para pagar tanto. Así que les dije, díganme qué le van a pedir a la virgen para que yo se lo pida”.
Otra de las peregrinas entra en la conversación: “Si usted no pagó, viene con la peregrinación bajo su propio riesgo. Si se enferma o le pasa algún accidente en el camino no la ayudan. Esto es un negocio”.
Indignada, muestran un folleto de las 118 peregrinación. “Estas son las que nos cobran el dinero y quién sabe qué hacen con él”, mientras señala una página donde está el directorio de los organizadores de la peregrinación: “Directiva Seglar Diocesana. Presidenta Sandra Siliceo, Vicepresidenta, Gilda García; Carmen Rocío Ramírez, secretaria y Mónica Burgos, tesorera”.
Poco antes del mediodía en conferencia de prensa, el rector de la Basílica, Diego Monrroy y el obispo de la diócesis de Querétaro, Mario de Gasperin Gasperin, se dijeron satisfechos con la respuesta de la gente. Alrededor de 140 mil peregrinos llegaron durante todo el domingo divididos en 500 contingentes.
Primero llegaron los ciclistas, luego entre once y doce, el contingente de mujeres; y al final los hombres, que llegarán entre la una y dos de la tarde,
El arzobispo queretano reconoció el trabajo devoto de los laicos para organizar y mantener vivas las fiestas religiosas. “¿Cuántas celebraciones hacemos al año? Bueno, es un estado muy fiestero. Todos los Santos tienen su fiesta. Echele cuentas”.
Este día era especial para los queretanos: el arzobispo De Gasperín cumplía 25 años de ordenación episcopal; las mujeres peregrinas cumplían 50 años de caminas y los hombres rebasaban más de un siglo: 118 años.
Diego Monrroy dijo que la mejor conmemoración a las mujeres es evitando el marchismo y la discriminación. “¿Cómo contribuye a la iglesia? Bueno, a través de sermones y regañando a quienes agreden a la mujer en el matrimonio. Estamos en contra de la violencia… ¿Si nos hacen caso? Creo que poco a poco hemos ido disminuyendo esa cultura de machismo”.
El dispositivo de seguridad colocado en el atrio, resultó insuficiente. Los policías, en grupos de cinco, miraban en todas direcciones para evitar que los carteristas se llevaran el dinero de los feligreses. Sin embargo, resultaba difícil distinguir algo. La gente apenas puede dar un paso a la vez. Un recorrido de 50 metros -del templo a la puerta principal- se realizan en casi 30 minutos.
Las autoridades de la Basílica de Guadalupe, se dicen concientes de los peligros que viven los fieles provincianos. A 50 metros antes de llegar al templo Mariano, una manta de plástico blanca con letras rojas advierte: “Cuidado amigo visitante: para evitar extorsiones no compres anillos o no solicites estampitas religiosas”.
Pocos, hicieron caso de la alerta. No sabían leer.
Decenas de mujeres de mirada dulce, con vestimenta raída, y de 80 y 100 kilos de peso, entregaban a los incautos imágenes de la virgen. “Diez pesos”-, les decía. La gente sorprendida y sin reclamo, pagaba en automático la cantidad que les pedían.
Sobre Calzada Guadalupe, cuatro cuadras antes de llegar al templo mariano, más de un centenar de ambulantes de ropa, comida, sombreros, dulces, así como medallitas religiosas y prendas de vestir con la imagen de la Virgen se apoderó de más de la mitad del pasillo de acceso.