POR 500 PESOS MUJERES SE DESNUDAN EN REFORMA

Judith García Aura

A María Juana el hambre la obligó a viajar a la ciudad de México y protestar desnuda en el Monumento a Cuauhtémoc. Es su primer viaje con el Movimiento de los 400 Pueblos y aunque no conoce la historia ni tampoco los motivos de la lucha, los 500 pesos que le ofrecieron fueron una buena razón para seguirlos.

Ella es peona, como muchas mujeres en el pueblo de Chichicoaxtla, ubicado en el municipio de Tihuatlán, en Veracruz. María Juana, al igual que su familia trabajan las tierras desde que tienen memoria. Pero, los 50 pesos que recibe por día, es poco para mantener a sus cuatro hijos.

La mujer morena no se siente apenada por mostrar los 90 kilogramos de peso, durante tres veces al día, porque es –explica- una lucha contra la represión. “La señora Alfonsina es una de las líderes de la organización, nos dice que es peor que estemos desnudas de justicia que de trapos”.

“¿Cómo reacciona la gente? Alguna es muy agresiva. Nos gritan: “¡Pinches guevonas! ¡Pónganse a trabajar! Y yo les digo: Pues, estamos trabajando. ¿Qué no ven?”.

Otros son perores, ofensivos: “¡Feas! ¡Qué asco! Nosotras nos tenemos que aguantar. Te da sentimiento y nos hacen sentir mal. Esa gente de autos bonitos qué va a entender el hambre que padecemos”.

Sentada en un pequeño banquillo, María Juana se arrepiente de haber seguido el mitin de protesta. “Mis hijos están solitos. El mayor tiene 18 años y la más chica nueve. Les dejé 200 pesos para la comida hace diez días y seguramente ya se les acabó el dinero”.

La mujer de 43 años, comentó que hace tres semanas, Alfonsina llegó a su casa y le ofreció 500 pesos para acompañarlos a esta protesta. Sin embargo, 300 pesos le cobraron de pasaje de ida y vuelta, y los doscientos pesos restantes se los dejó a sus hijos.

Indicó que cuando no posan en el monumento se dedican a pedir apoyo entre los automovilistas. “La mayoría de la gente es buena, te dan uno o hasta diez pesos. El dinero se lo damos a Alfonsina y ella lo utiliza para comprar las cosas para hacer la comida”.

Los comentarios de la mujer eran escuchados de cerca por algunos de sus compañeros. Sólo cinco minutos más dura la conversación con la campesina. Un par de mujeres intervienen y piden a la extraña que se vaya. Las únicas autorizadas para platicar eran Judith y Alfonsina, integrantes del Movimiento.

En esta ocasión, los más de 400 manifestantes demandan servicios al gobierno federal: agua potable, luz, pavimentación… Los resultados de las negociaciones, los dirigentes los mantienen ocultos.

“No sabemos, no nos dicen nada. Sólo cuando nos tenemos que mover a algún lado al momento nos juntan y dicen que hay que presionar aquí o hay que manifestarnos acá”, cuenta Cristina.

A ella, otra de las nuevas en esta caravana, le dijeron que el apoyo sólo duraría un par de días. “No traje más que un cambio de ropa y mire llevamos más de diez días y no hay para cuando regresarnos”.

Entre los cientos de campamentos, está Estela, quien en los últimos cuatro años protesta desnuda para que le titulen sus tierras.

A pesar de que el Monumento a Cuauhtémoc está resguardado en algunos momentos por granaderos, las mujeres no se intimidad ni les preocupa que sean retiradas por la fuerza. “Eso lo hemos vivido muchas veces, así que a estas alturas nada nos asusta”.

La mujer de 27 años –aunque por las arrugas en su rostro y cabello cano, aparenta tener lo doble de edad- se siente orgullosa de seguir a su esposo en esta lucha contra lo que llama gobiernos opresores.

El cuerpo de Estela es tan delgado que hasta se pueden contar el número de huesos que tiene, pero aún así, seguirá quitándose la ropa, porque de otra forma –dice- “por las buenas ninguna autoridad entiende”.

La mayoría de os manifestantes se dedican a la agricultura cosechando sus tierras o trabajando para algún hacendado.

En uno de los extremos del campamento, en una manta de la delegación Cuauhtémoc se lee: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Ahí, a unos metros, las mujeres lideresas Judith y Alfonsina, rodeadas de costales de cebollas y verduras que les regalan de la Central de Abasto, explican entre llantos la persecución que y el despojo de sus tierras, protestan por el incumplimiento de las autoridades en la compra de diez mi hectáreas y amenazan con no ceder.

“Supuestamente –reseña Alfonsina- el gobierno había destinado recursos etiquetados y a la mera hora no nos dieron ni un quinto. En esta ocasión, no nos pensamos mover de aquí hasta que nos resuelvan. Ahora no vamos admitir más papelitos. Los resultados los queremos constantes y sonantes”.

Ninguna de las dirigentes sabe cuándo se fundó la agrupación ni los nombres de las comunidades que las integran, pero afirman que no cederán porque luchan contra el despojo que sufrieron hace más de trece años y contra las represiones de las últimas administraciones del estado de Veracruz.

La prensa veracruzana señala a esta organización –encabezada por César del Angel Fuentes- como especialista en la invasión de tierras y como un grupo de choque a la venta del mejor postor.

Su protesta inició en la ciudad de México con la demanda de juicio político contra el exgobernador Patricio Chirinos y Miguel Angel Yunes, ya que –según sus versiones- de 1992 a 1998 ordenaron despojos de tierras y detenciones masivas sin causa justificada.

Luego exigieron el cumplimiento de los acuerdos de restitución de tierra que firmaron durante la administración de Carlos Salinas de Gortari. Pero, ninguno de los siguientes gobiernos aceptó cumplir con el convenio.

En enero de 2002, descubrieron que las protestas tenían mejores resultados si los hombres y las mujeres se desnudaban. Desde entonces regresan a la ciudad de México dos veces al año para hacer alguna nueva petición, además de la demanda de titulación de tierras.

ENTRE DIOS Y EL PSIQUIATRICO

Judith García Aura

Con la advertencia de que "el diablo anda con impunidad por el mundo", sacerdotes católicos han impuesto el toque de queda en algunas poblaciones de Querétaro y Veracruz. Cada semana, entre una y tres horas, feligreses y párrocos armados con cruces, agua bendita y biblias esperan en las iglesias la llegada de alguna persona que manifieste señales de posesión satánica.

A pesar de que el Vaticano prohíbe que la práctica de los exorcismos sea difundida para evitar que el ritual se considere como una acción mágica o supersticiosa, en regiones apartadas de nuestro país se ha convertido en parte del folclor.

De acuerdo con la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en esas tres entidades se realizan anualmente un promedio de 80 exorcismos, tanto simples -efectuados por el párroco de la localidad- como mayores -donde participan sacerdotes especialistas-. Mientras que en el Distrito Federal se realizan alrededor de cinco cada año.

Los exorcismos, precisa la Iglesia católica, se hacen cuando una persona cumple con uno o todos los requisitos de una posesión: hablar o entender lenguas desconocidas, demostrar más fuerzas de lo normal y aversión hacia las imágenes sagradas.

El poseído es llevado hasta la iglesia y entre gritos, convulsiones y maldiciones inicia el ritual, en medio de una multitud que le rocía agua bendita por todo el cuerpo.

Comienzan los cantos, se recitan los salmos, oraciones de suplica, de perdón, se implora, y si eso no funciona, los sacerdotes tienen permitido el uso de oraciones imperativas: "¡Expúlsalo!", "En tu nombre, yo lo expulso en este momento..."

En páginas de internet como Corazones.org se encuentran detalles sobre los pasos para exorcizar a un demonio; en geocities.com/exorcízate o exorcismo.info se indica paso a paso los 16 ritos para combatir las posesiones. El exorcismo, explican sacerdotes, es una antigua y particular forma de oración que la Iglesia emplea contra el poder del diablo.

Para la Arquidiócesis Primada de México, en la lista se debe incluir todo lo que ha contaminado los valores, como la desintegración familiar, el aborto, la homosexualidad, el crimen, así como a todos aquellos que buscan salud, dinero y amor a través de la magia, el esoterismo o la lectura de cartas.

Para la grey católica en la ciudad, la situación es tan grave que no son suficientes los ocho exorcistas autorizados por la Santa Sede, uno por vicaría, que hay para atender a los ocho millones de capitalinos, ya que el culto hacia la Santa Muerte, la hechicería, la asistencia a reuniones espiritistas, el juego de la ouija o el esoterismo trastornan la mente de las personas, pero también dejan la puerta abierta para que entre el demonio.

La Arquidiócesis asegura que los mil 700 sacerdotes están preparados para hacer exorcismos y recobrar los valores familiares. "El bautismo es un exorcismo menor, pero lo es". Aunque los laicos -conocidos como auxiliares de la liberación- participan en este rito, ellos no pueden ser exorcistas.

Sin embargo, los párrocos no se sienten tan seguros de terminar con la delincuencia, los asesinatos, la violencia, el narcotráfico, la discriminación o el homosexualismo entre la población a través del sacramento del bautismo.

Reconocen que ahora su papel se centra en reactivar la unión familiar, la cual era la primera escuela de la fe, la que apoyaba e impulsaba las celebraciones litúrgicas y la que difundía los valores.

Ahora, dicen, las cosas han cambiado y la población se mueve bajo la lógica de "dime cuánto tienes y cómo vives y te diré cuánto vales". La mujer y el hombre tienen que salir a trabajar para satisfacer las necesidades básicas y la familia se desintegra.

Mientras que para la Iglesia católica las sanciones son un asunto serio, para los estudiosos de las religiones los llamados exorcismos urbanos o culto a la sugestión forman parte de una estrategia para atraer feligreses.

Elio Masferrer, presidente de la Asociación Latinoamericana para Estudios Religiosos, sostiene que la Iglesia católica está copiando las prácticas exitosas a los evangélicos para ver si consigue mejorar su posición entre su feligresía.

"No estoy seguro de que el cardenal Norberto Rivera Carrera vaya a resolver la crisis dentro del mundo católico con estas cosas. Es complicado. Si usted va a los templos católicos de esta ciudad, no hay nadie... bueno, gente de la tercera edad con sus nietos. Entonces, la crisis de la Iglesia está dura".

A manera de ejemplo, menciona las estadísticas que en el 2005 realizó su institución para medir el movimiento de los católicos. En ese tiempo, indica, hubo dos millones y medio de registros de nacimientos y sólo un millón 900 mil bautizos, un millón 200 primeras comuniones y un millón 18 mil confirmaciones.

Entonces, en definitiva, al final de la adolescencia sólo la mitad de los mexicanos católicos ratificó su compromiso con la Iglesia católica, añade.

En la Encuesta Nacional de la Juventud, el 82 por ciento de los mexicanos de entre 12 y 29 años dice ser católico, pero según el censo de población del 2000, el 88 por ciento de los mexicanos era católico. O sea, en cinco años se cayó al 6 por ciento del total.

Del 88 por ciento de los jóvenes católicos, el 39 por ciento dice que es practicante y el 49 por ciento dice que no lo es.

Además, la parálisis y la crisis en que se encuentra la Arquidiócesis se conoce hasta por los católicos más comprometidos. Entonces, incluso a muy altos niveles de la Iglesia católica, se dice abiertamente que la Iglesia en este arzobispado está muy mal.

En este sentido, Masferrer afirma que hay un sector de la población que cree en los personajes satánicos y en las posesiones, por lo que hay una demanda considerable de exorcistas en la Iglesia católica.

TIENES LOS DIAS CONTADOS...

Judith García Aura

Hace 15 meses, Luis Felipe, de cuatros años de edad fue violado por dos maestros del kínder privado "Instituto San Felipe S.C.", ubicado en la ciudad de Oaxaca. El pequeño fue drogado, amordazado, agredido verbalmente y luego de manera sexual; mientras todo eso sucedía era videofilmado. Dos de los tres agresores están en libertad a pesar de que tienen orden de aprehensión. La madre de Luis Felipe, Leticia Valdés Martell ha buscado justicia desde entonces, pero su denuncia le salió contraproducente. Ahora, ella es amenazada de muerte si no se desiste del proceso judicial.

Leticia tiene miedo, pues todos los días recibe llamadas en que se le amenaza de muerte: "¡Perra, te vas a morir!", "Tienes los días contados". O cuando sale a la calle es seguida por coches sin placas, que al acercársele le dicen que van a matarla. Pero a pesar de las presiones, Leticia no cederá hasta que los agresores de su hijo estén en la cárcel.

Incluso, a familiares de niños que sufrieron la misma agresión que Luis Felipe, se les advierte en los Ministerios Públicos: "Ya no hagan tanto escándalo o van a terminar ejecutados como Leticia Valdés".

Ayer, ante medios de comunicación del Distrito Federal, Leticia cuenta su historia, ya que en Oaxaca las autoridades tanto de la Procuraduría General de Justicia del Estado como de la Secretaría de Educación Pública local han ignorado las denuncias.

"Su maestro de computación Adán Salvador Pérez Ramírez y Hugo Gabriel Constantino García, este último esposo de la dueña del Instituto, violaron a mi hijo. A la fecha, sólo está detenida la maestra de grupo Magdalena García Soto, quien entrega a los violadores a los menores durante la hora del recreo.

"Increíblemente, los pederastas que atacaron a mi hijo siguen libres en la ciudad de Oaxaca y están protegidos por guardaespaldas que les proporcionó su abogado defensor Jorge Eduardo Franco Jiménez -amigo del gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz".

José Bonilla, abogado de la familia, explicó que los errores de las autoridades judiciales comienzan desde la integración de la averiguación previa, en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Oaxaca, ya que se hacen omisiones importantes como que los hechos fueron grabados y sólo se les procesa por la comisión del delito "equiparado a la violación agravada", cuando se trata de un caso de pederastia.

El defensor señala que este no es un caso aislado, ya que en años anteriores, en la escuela preescolar de Oaxaca "Miguel de Cervantes Saavedra", por lo menos cinco niños fueron violados de la misma manera que Luis Felipe, y filmados. Estas familias, dijo, son de escasos recursos y no han podido presionar para que les hagan justicia. Indicó que los niños violados en ambas escuelas han sido contagiados de herpes.

La Secretaría de Educación Pública ha ignorado constantemente a cinco requerimientos que se les hizo desde la integración de la averiguación. Lamentaron que las autoridades educativas permitan que estas escuelas sigan funcionando, ya que además, se arriesga la vida y la integridad de más menores de edad.

¡¡NO QUEREMOS PLAYAS!!

Judith García Aura

Durante quince minutos miles de veladoras iluminaron el Zócalo capitalino.

A las 20:30 en punto, los clamores de justicia y alto a la delincuencia, se detuvieron por unos segundos. Las luces de calles y edificios en los alrededores de la Plaza de la Constitución se fueron apagando en cadena.

La gente que ignoraba esta parte de programa, se enfureció. Lo había interpretado como un reto de las autoridades y reaccionaron. Se escucharon abucheos. Cientos de banderas blancas y tricolor, se levantaron con fuerza frente al edificio del gobierno capitalino mientras gritaban a todo pulmón: ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera! ¡No queremos playas, queremos seguridad! ¡No queremos playas, queremos seguridad!

Entonces, las campanas de la catedral comenzaron a doblar con fuerza y el silencio se apoderó del Zócalo durante unos segundos. Veladoras, lámpara y celulares, iluminaron México por segunda ocasión… A lo lejos se escucharon las primeras notas del himno nacional y así la gente entonándolo protestó contra la delincuencia y exigió cuentas al gobierno.

A las 20:39 en punto, himno y el redoble de campanas terminó. Comenzó la lluvia y también la salida en tropel por las diferentes calles. Otros los que venían rezagados en la marcha intentaron llegar hasta la plancha, encendieron su veladora y luego siguieron su camino.

Mientras en los alrededores, camiones de basura y una cuadrilla de 50 personas armadas con escobas y carritos, esperaban la salida del último manifestante para iniciar la limpieza.

Banderas clonada, a diez…

Dos horas y media antes de lo esperado, la gente vestida de blanco y de colores inició su arribo al zócalo capitalino. Entraron por la calles Francisco I. Madero, gritando: ¡Mé-xi-co! ¡Mé-xi-co! Y su clamor era acompañado de palmadas.

Al llegar al asta bandera, levantaron la voz y se escuchó en tres ocasiones: ¡No más violencia!

En los alrededores policías, integrantes del cuerpo de rescate y urgencias, protección civil y comerciantes ambulantes, los esperaban. En los alrededores del asta bandera había pintado un rectángulo, donde pensaban colocar las veladoras al final de la protesta. Pero, poco a poco, la gente se fue apoderando del espacio.

Banderas de color blanco y con la leyenda: Por un México sin violencia”, cintas y pañoletas con la paloma de la paz eran vendidas a 10 pesos. Mientras los costos de las veladoras oscilaban entre los 10 y 20 pesos, dependiendo del tamaño y del extracto social del comprador.

Sobre la plancha y en las calles aledañas, pancartas con rostros de las víctimas de la delincuencia; cartulinas donde exigían: “Ya basta” Queremos Seguridad”. “No queremos vivir en un país con miedo”. mantas donde exigía la pena de muerte a secuestradores y narcos, se disputaban el lugar con los ambulantes y merolicos.

Aun faltaba más de una hora y algunos se anticiparon a encender las veladoras. Cada contingente gritaba sus propias consignas. La gente caminaba en círculos para desentumirse y otros no se movían para no poder su lugar.

Miles de banderas de México y de color blanco se levantaron en distintas ocasiones. Habían pasado más de dos horas del arribo de manifestantes y no se había escuchado las campanas de la catedral, que les darían la bienvenida.

A las 20:00 horas en punto, las luces del Palacio Nacional y del Gobierno capitalino se encendieron. La gente comenzó a entonar el himno nacional en el Zócalo. Miles de globos color blanco fueron lanzados al cielo. Los helicópteros que sobrevolaban el área, se mantuvieron suspendidos durante varios minutos. El olor a cera comenzó a ser sofocante. Unos minutos después, terminado el himno, la gente comenzó a desalojar el lugar, llevando cada uno su veladora.

Hombres, mujeres y niños comenzaron abandonar el sitio, cuando llega una contra orden: “A la ocho y media se toca el himno, pasen la voz”.

A un costado de la plancha, una parte importante de los protestantes lanzaban consignas frente al Gobierno capitalino, a pesar de la valla de policías que se mantenía a la expectativa. En contraste, nadie se acercó a las puertas del Palacio Nacional.

Un grito desgarrador conmovió a la gente: “Quiero, vivo a mi marido”. “Lo mataron por culpa de la inseguridad”. Ana Cecilia, narró que un año tras fueron saltados en las calles de la delegación Cuauhtémoc. Tenía 59 años de edad, cuando Esteban perdió la vida de un balazo en la cabeza.

NO HUBO TIEMPO PARA PEDIR MILAGROS

*Dos mil pesos la caminata de Querétaro al DF


Judith García Aura

Después de ocho días de caminata y de pagar más de dos mil pesos por persona para acompañar a la peregrinación de Querétaro a la Ciudad de México, Tomás y su esposa, sólo pudieron mirar durante 60 segundos la imagen de la Virgen de Guadalupe en el templo Mariano.

Apenas iban a pedir un par de milagros, cuando la voz de una mujer les cortó la inspiración: “¡Sigan avanzando! ¡Sigan avanzando! ¡Atrás viene más gente!”. Agazapados, siguieron al río humano que los empujaba hacia la salida.

Ya afuera de la basílica, Don Tomás, originario de Jalpa, Querétaro no pudo ocultar su enojo. “¿Qué vamos hacer? La virgen no se va a enterar de los apuros económicos que tenemos.”. Mientras miraba con angustia a la multitud y se levantaba varias veces de puntitas para cómo para calcular el número de milagros que tendría que resolver la Virgen.

Entre la gente que entraba y salía del templo Mariano, el hombre de 60 años y albañil de oficio, narra: “Cada vez sale más caro venir a la capital. Baratito, baratito, nos costó dos mil pesos por cristiano y caminando: 900 pesos por garantizar su seguridad durante la caminata, 500 pesos por maleta, 100 pesos por número de identificación, 130 pesos por pasaje de regreso, 40 pesos el plato de comida, 15 pesos para entrar al baño, 30 para bañarse.

“Nos dan casi un año para pagar todo el dinero. Pero, aún así es mucho. Cada año van aumentando el cobro que hacen los maleteros –que contrata los organizadores de la Diócesis - por llevar en un camión nuestras cosas. Ahora, nos cobraron 500 por maleta. El año pasado costó 350 pesos. Es muy caro. Los camiones foráneos cobran 360 pesos por llevarnos a nuestro pueblo.

“Los otros 900 pesos, también se los damos a los maleteros para cuidarnos y para conseguirnos hospedaje. Sólo uno de los ocho días nos quedamos en una casa vacía cuando llegamos al poblado de San Pedro Topilejo, en Tlalpan. El resto de los días, nos quedábamos en algún paraje.

“Los números más baratos están en 100 pesos, pero también hay de 500 pesos. La diferencia es que cuando uno se cansa en el camino, los que pagan más tienen derecho a subirse al camión por más tiempo: cinco o seis horas. A los de listón amarillo, que pagamos poquito, sólo nos dejan descansar máximo dos horas y para afuera. Pero cada subida, nos cobran 10 pesos adicionales.

“Los que pagaron más, también son los primeros que reciben la comida. No la regalan. Nos cuesta 40 pesos un poco de arroz, frijoles y huevo. No todos los peregrinos alcanzamos la ración y ni modo nos tenemos que aguantar y ponernos bien vivos cuando lleguen a vender a la siguiente hora de comida.

“Tenemos siete años viniendo. Esta es la tercera vez que no nos pidieron acompañar nuestros siete hijos. No teníamos para pagar tanto. Así que les dije, díganme qué le van a pedir a la virgen para que yo se lo pida”.

Otra de las peregrinas entra en la conversación: “Si usted no pagó, viene con la peregrinación bajo su propio riesgo. Si se enferma o le pasa algún accidente en el camino no la ayudan. Esto es un negocio”.

Indignada, muestran un folleto de las 118 peregrinación. “Estas son las que nos cobran el dinero y quién sabe qué hacen con él”, mientras señala una página donde está el directorio de los organizadores de la peregrinación: “Directiva Seglar Diocesana. Presidenta Sandra Siliceo, Vicepresidenta, Gilda García; Carmen Rocío Ramírez, secretaria y Mónica Burgos, tesorera”.

Poco antes del mediodía en conferencia de prensa, el rector de la Basílica, Diego Monrroy y el obispo de la diócesis de Querétaro, Mario de Gasperin Gasperin, se dijeron satisfechos con la respuesta de la gente. Alrededor de 140 mil peregrinos llegaron durante todo el domingo divididos en 500 contingentes.

Primero llegaron los ciclistas, luego entre once y doce, el contingente de mujeres; y al final los hombres, que llegarán entre la una y dos de la tarde,

El arzobispo queretano reconoció el trabajo devoto de los laicos para organizar y mantener vivas las fiestas religiosas. “¿Cuántas celebraciones hacemos al año? Bueno, es un estado muy fiestero. Todos los Santos tienen su fiesta. Echele cuentas”.

Este día era especial para los queretanos: el arzobispo De Gasperín cumplía 25 años de ordenación episcopal; las mujeres peregrinas cumplían 50 años de caminas y los hombres rebasaban más de un siglo: 118 años.

Diego Monrroy dijo que la mejor conmemoración a las mujeres es evitando el marchismo y la discriminación. “¿Cómo contribuye a la iglesia? Bueno, a través de sermones y regañando a quienes agreden a la mujer en el matrimonio. Estamos en contra de la violencia… ¿Si nos hacen caso? Creo que poco a poco hemos ido disminuyendo esa cultura de machismo”.

El dispositivo de seguridad colocado en el atrio, resultó insuficiente. Los policías, en grupos de cinco, miraban en todas direcciones para evitar que los carteristas se llevaran el dinero de los feligreses. Sin embargo, resultaba difícil distinguir algo. La gente apenas puede dar un paso a la vez. Un recorrido de 50 metros -del templo a la puerta principal- se realizan en casi 30 minutos.

Las autoridades de la Basílica de Guadalupe, se dicen concientes de los peligros que viven los fieles provincianos. A 50 metros antes de llegar al templo Mariano, una manta de plástico blanca con letras rojas advierte: “Cuidado amigo visitante: para evitar extorsiones no compres anillos o no solicites estampitas religiosas”.

Pocos, hicieron caso de la alerta. No sabían leer.

Decenas de mujeres de mirada dulce, con vestimenta raída, y de 80 y 100 kilos de peso, entregaban a los incautos imágenes de la virgen. “Diez pesos”-, les decía. La gente sorprendida y sin reclamo, pagaba en automático la cantidad que les pedían.

Sobre Calzada Guadalupe, cuatro cuadras antes de llegar al templo mariano, más de un centenar de ambulantes de ropa, comida, sombreros, dulces, así como medallitas religiosas y prendas de vestir con la imagen de la Virgen se apoderó de más de la mitad del pasillo de acceso.