Guatemaltecos trafican con verduras en México

Judith García Aura

Tapachula, Chiapas.- En esta región, cientos de guatemaltecos le han entrado a uno de los negocios más jugosos frente a esta crisis económica: el contrabando de verduras y carne, que comercializan hasta 50 por ciento más barato que los productos agrícolas mexicanos.

Investigadores del Colegio de la Frontera Sur, explican que este mercado negro se ha reposicionado rápidamente en las calles de esta entidad y se ha abierto un importante espacio entre el tráfico de armas, personas y droga. “No por las ganancias, sino por la cantidad que comercializa”.

Todos los días, sin control sanitario decenas de camiones y mujeres conocidas como canasteras, penetran a nuestro territorio, a través de las garitas ubicadas en la frontera Sur de país.

Desde las seis de la mañana, en el mercado San Juan -principal centro de captación y distribución de estos productos- se regatea la mercancía que comercializarán horas más tarde en las calles de esta entidad.

Durante dos horas, este centro abasto de cerca de mil metros cuadrados se convierte en un gran laberinto de verduras: decenas de montañas de productos perecederos dificultan el paso de los compradores y diableros.

A esta hora, “mayoristas”y amas de casa compran en 20 y 30 pesos más de 100 piezas de lechuga o manojos de rábanos: o al mismo precio un costal de cebollas o zanahorias y a 70 pesos el cajón de jitomate.

Unas horas más tarde, los productos cuidadosamente empaquetados en bolsas de huele transparente, se comercializan en puestos colocados en los alrededores de este mercado y el de San Bernabé.

Aunque los locatarios se quejan del comercio desleal de las canasteras guatemaltecas, muchos de ellos se surten en esta zona y dejan de adquirir los productos agrícolas mexicanos.

Para evitar problemas con las autoridades, los vendedores ilegales pagan al gobierno municipal 15 pesos diarios, para tener derecho a la venta callejera. Aquí, no sólo comercian con verduras sino también venden pollo, huevo, carne de puerco y quesos, 30 por ciento más barato.

Poco antes del mediodía, los productos que entraron ilegalmente al país, fueron comprados en su totalidad.

Familias de Tapachula como doña Susana Antonio, residente de la colonia Solidaridad 2000, prefieren ir “al otro lado” de la frontera sur para comprar la comida “fresca y barata”.

Cada fin de semana, gasta 15 pesos en el pasaje para llegar al puente fronterizo y de ahí camina por más de quince minutos en territorio guatemalteco para llegar al primer mercado ambulante.

En estos últimos meses del año –narra- todo lo encarecen aquí. Usted llega a comprar un kilo de cebolla hasta en 25 pesos, mientras que en Guatemala, esta en 10 o 12 pesos. No sólo es la diferencia en el precio, sino también en la calidad: es fresco y hasta más grande que lo que ofrecen en los mercados públicos de México.

Señala que durante esta temporada, los comerciantes elevan hasta el doble el precio de algunos productos como tomates y cebollas. “Abusan de que son productos básicos para la preparación de la comida”.

Los locatarios se defienden y aseguran que los precios se elevan por la cercanía de la temporada invernal. “Como en diferentes épocas del año, los productos comienzan a escasear y sube su costo. Esto depende de la ley de la oferta y la demanda.

“La gente se va con la idea de que compran calidad a los guatemaltecos. Pero, no hay una garantía de que esos productos cumplan con las normas de sanidad. ¿Cree que en esas regiones pobres donde escasea el agua potable, se van a preocupar por conseguir agua limpia regar sus cultivos? Si bien les va lo hacen con aguas negras”.

Dicen que a pesar de que ha crecido el mercado negro de verduras y carne, sus ventas no han disminuido: “Como en todas partes, uno siempre encuentra compradores para todo”.

A los investigadores y chiapanecos, no les sorprendió el incremento en el tráfico de verduras. “Hace algunos años comenzaron a introducir poca verdura. En las últimas fechas, ahora son mujeres guatemaltecas las que tienen parte del negocio”.

Explican que los camiones con toneladas de mercancía entran sin que pasen a revisión. “Sólo entregan una pequeña cantidad y no hay problema. ¿Quién cuida el acceso fronterizo a las cuatro, cinco de la mañana? Ninguna autoridad, solo gente que gana entre cuatro y cinco mil pesos mensuales.

La Iglesia católica: Ciudad de Pecadores

Judith García Aura

Lago de Guadalupe, Cuautitlán Izcalli.- La iglesia católica en México se defiende frente a los escándalos de violación al celibato cometido por sacerdotes y asegura que en la institución “no hay ángeles sino hombres de carne y hueso”.

El obispo Auxiliar de Guadalajara, José Luis Trinidad González señala sin pudor: “reconocemos con humildad, pero también con valentía de que nos falta ser más fieles al evangelio tanto a sacerdotes como laicos. Tenemos que revisar por eso a fondo todo”.

“La iglesia católica es una institución divina y humana. Que a veces lo humano parece resaltar más que lo divino. La iglesia católica no es una congregación de ángeles. Es una comunión de personas llamadas por el bautismo, por la comunión, por la fe de cristo.

Entonces, sintetiza, la iglesia es un santa, católica y apostólica, y cuando uno subraya Santa –remarca- también hay que decir que es Santa y pecadora, que no se nos olvide eso”.

Y justifica: Si dios hubiese querido una iglesia de Angeles, pobres de nosotros, o digo por mí, el ángel del paraíso (me hubieran dicho) largo, aquí no entra usted. Entonces, es una iglesia de seres humanos: hombres y mujeres. Unos muy santos, otros menos y algunos pecadores como yo.

El obispo auxiliar tapatío responsabilizó a las familias por no transmitir la fe a los hijos.
De hecho, precisó, palpamos que en muchos hogares no se esta transmitiendo la fe, se están trasmitiendo ideas, doctrina, buenas costumbres, peor no alcanza a ser fe.

Sin entrar en ningún detalle, pregunta: ¿Qué hace una institución humana, ante un problema, ante una situación difícil, que afecta a un sacerdote o a un obispo? Y se responde: Entra en la prudencia dos veces milenaria de la iglesia católica. Estas actitudes comportamientos de la iglesia católica están históricamente documentados.

En el caso de Carlos Suárez Cáseres -quien fue destituido hace dos años de la diócesis de Zamora, por presunta violación al celibato- explica que esta situación fue examinada, investigada y aclarada. “Cuando se aclaró todo, se encontró explicaciones a algunos cuestionamientos, como dicen aquí las leyes mexicanas: dispense usted y regrese a su trabajo…”.

Por desgracia, concluye el prelado, para las instituciones humanas, tenemos que entrar en situaciones difíciles, pero siempre resolverlas con mucha justicia, con paciencia y caridad.

Integrantes de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), eludieron los cuestionamientos sobre motivos y cantidad de obispos que han sido retirados de sus ministerios y luego restituidos, por cometer violaciones como el caso del padre Carlos Suárez Cáseres, ahora nombrado obispo auxiliar de Morelia.